16 ene. 2009

La Rutina

Pamela Harris, Pintora Chilena

Estoy cansada de trabajar y ver todos los dias las mismas personas en mi camino; pasar horas trabajando. Llego a casa y mi marido siempre del mismo modo, con la misma actitud, la misma comida para la cena. Entro al baño y en seguida el comienza a reclamar.
Quiero descansar y ver mi novela, pero mis hijos no me dejan, porque quieren jugar conmigo y conversar. No entienden que estoy cansada. Mis padres también me irritan algunas veces. Y entre el trabajo, marido, hijos, padres y el cuidado de la casa, ellos me vuelven loca. "Quiero Paz".

La única cosa buena es dormir. Al cerrar mis ojos siento un gran alivio, me olvido de todo y de todos. Al dormir ...
"Hola, te vine a ayudar". Quien eres? Como entraste? "Soy un Siervo de Dios. El dice que escuchó tus quejas y que tienes la razón". Eso no es posible, para eso yo debería estar...

"Correcto, lo estas". Ya no te preocupará más el ver siempre las mismas personas, ni aguantar a tu marido con sus reclamos y su actitud, ni tus hijos que te irritan, ni tendrás que escuchar los consejos de tus padres y no tendrás mas una casa que cuidar."
Pero... Que acontecerá con todos? Con mi trabajo? Mi casa ?
"No te preocupes. En tu trabajo ya contrataron otra persona para tu lugar y ella ciertamente está muy feliz porque estaba sin trabajo".
Y mi marido, mis hijos? "A tu marido se le dió una buena mujer que lo quiere bien. Lo respeta y lo admira por sus cualidades. Acepta sus virtudes y sus defectos y todos sus reclamos. Ademas de eso, ella se preocupa con tus hijos como si fuesen de ella. De verdad, tiene una devoción muy grande ya que es estéril. Por mas cansada que llega del trabajo, dedica tiempo para jugar con ellos y para hacer feliz a su marido. Todos estan muy felices".

Pero yo no quiero eso!
Lo Siento mucho... la decisión ya fue tomada".

Pero eso significa que jamás volveré a besar el rostro de mis hijos, ni decirle "yo te amo" a mi marido y mostrarles cuan importantes son en mi vida. Ni dar un abrazo a mis padres. No, no quiero morir... quiero vivir!! Envejecer junto a mi marido, hacer ese viaje que hace mucho lo planeamos, vestirme con aquella ropa que compré hace mas de 1 año, llevar a mis hijos al paseo que siempre prometí. No quiero morir todavia...

" Pero era lo que tu querias... Descansar. "Ahora ya tienes tu descanso eterno, duerme para siempre". No quiero, por favor, Dios!

..... " Que pasó amor? Tuviste una pesadilla?" Dice mi marido al despertarme con paciencia y muy cariñosamente. - Si, una pesadilla horri.... Paré la frase a mitad, miré en su rostro, su semblante preocupado por mi, alli junto a mi y entonces, sonriendo le dije:
No mi amor.... no tuve una pesadilla, tuve un encuentro y Dios acaba de darme una nueva oportunidad.

Anónimo

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