22 abr. 2009

Espina dorada

Yo voy soñando caminos de la tarde.
¡Las colinas doradas,
los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adonde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—,

"En el corazón tenía

la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón."

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando.
Suena el viento

en los álamos del río.

La tarde más se obscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada."

Antonio Machado

2 comentarios:

Karmen dijo...

Uff... Machado ME ENCANTA, primita. Gracias por ponerlo...

Un beso enorme :)

ЖΔЯIΔ dijo...

Y muchos amapuchos para ti mi niña :*