1 mar. 2009

Sobre un mar



Sobre un mar encalmado, sin ribera

ni velas a lo lejos, floto ausente.

A veces, aun me llega, recurrente,

desde el abismo azul de la quimera,

la luz de una perdida primavera

que ilumina mis ojos y en mi frente

nos dibuja abrazados, diente a diente,

como lenguas de fuego de una hoguera.

Pero es solo un instante. Luego, el cielo

se hace otra vez mortaja. La deriva

marca al albur mi rumbo y adivino

que, como un pez trabado en el anzuelo

de un hermoso espejismo, mientras viva,

su dolor será el norte en mi camino.

Rafael Valero.

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