20 abr. 2009

Mojado



Empacó un par de camisas,
un sombrero,
su vocación de aventurero,
seis consejos,
7 fotos, mil recuerdos.

Empacó sus ganas de quedarse,
su condición de trasformarse,
en el hombre que soñó y no ha logrado,
dijo adiós con una mueca disfrazada de sonrisa
y le suplicó a su Dios crucificado
en la repisa
el resguardo de los suyos,

y perforó la frontera como pudo.

Si la luna suave se desliza

por cualquier cornisa sin permiso alguno,
por qué el mojado precisa
comprobar con visas que no es de Neptuno.

El mojado tiene ganas de secarse,
el mojado está mojado
por las lágrimas que bota la nostalgia;
el mojado,
el indocumentado,
carga el bulto que legal no cargaría
ni obligado
el suplicio de un papel lo ha convertido en fugitivo,

y no es de aquí, porque su nombre
no aparece en los archivos,
ni es de allá porque se fue.

Si la luna suave se desliza
por cualquier cornisa
sin permiso alguno,
por qué el mojado
, precisa comprobar con visas
que no es de Neptuno.

Mojado sabe a mentira,

tu verdad sabe a tristeza,
la ansiedad de ver un primo
y soñar con la vereda
que conduce hasta tu casa.

Mojado, mojado de tanto llorar,
sabiendo
que en algún lugar te espera un beso,
haciendo
pausa desde el dia que te marchaste.

Si la luna suave se desliza
por cualquier cornisa
sin permiso alguno,
por qué el mojado precisa comprobar

con visas que no es de Neptuno.

Si la visa universal se extiende
el dia que nacemos
y caduca en la muerte,
por qué te persiguen, mojado,

si el cónsul de los cielos ya te dio permiso.

Ricardo Arjona

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