9 abr. 2009

Y te sigo...



Sol fatigado de mis brasas
Como un beduino, en la cálida tormenta
Mi cuerpo se dobla aún en el desierto.
Arden mis pies desnudos,
En la arena dolorosa
Hasta el infierno de mi sombra
Se estremece
Con gusto a sangre te sigo
No sé adonde,
No sé hasta cuando
No sé,
cómo puedo andar a tientas
en tu oasis.


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